Saludos.
Mi gato ha estado enfermo. Con tantas peleas que ha tenido con los otros gatos que andan por ahí tiene muchas heridas y una de ellas se le infectó. Fuí con el veterinario y le dije lo que tenía, que en el cuello le estaba saliendo una bola y que al parecer se le estaba haciendo cada vez mas grande. El veterinario me dijo que es un absceso. Consultando en el diccionario descubrí que un absceso es una acumulación de pus, lo que quiere decir que bajo esa bola hay un montón de pus acumulándose. El veterinario dijo que hay que aplicarle una serie de inyecciones (siete) para curarlo. Como podrán imaginar, transportar un gato es mas difícil que un perro, a pesar de que la veterinaria queda cerca de mi casa. Así que me decidí a inyectar a Panelo (así se llama el gato) yo mismo. Compré la medicina al veterinario y me lallevé a casa. Ya había visto una vez como inyectaron a Panzón, el perro de mi novia (ay, que bonita), vi como le levantaban el cuero de el lomo y lo inyectaban sin que el perro se quejara ni un poco, por eso pensé que sería fácil, pero no fué así. Todo iba muy bien, le puse un poco de comida a Panelo para que se entretuviera, le agarre el cuero del lomo y al tratar de inyectarlo no quiso escapar, el problema fue que, según me dijo el veterinario, la piel de los gatos es dura, mas dura que la de los perros ¡no pensé que lo fuera tanto! Al final, el veterinario me presto una jaula para que le llevara a Panelo y él lo inyectó fácilmente.

Espero que con esto mejore, es un buen gato. El pobre tiene muchas heridas y, como podrán ver en la foto de mi intento fallido de inyectarlo, parte de su cola está pelona.
Quiero agradecer al veterinario por haber sido tan amable y haberme prestado la jaula para llevárselo, además me dió facilidades para pagarle las inyecciones. De la misma manera, gracias a Dios por todo.