Es tan fácil sentirse mal. Un simple incidente como este me hace sentir com un fracaso, me hace recordar todos esos "hubiera", me quita los ánimos de hacer las cosas y al fallar me hace sentir peor y sigue así. Es difícil admitir todo esto, sí alguien me ve en la calle lo saludaré con una sonrisa, pero por dentro no me siento muy bien. En fin, la vida sigue. Me encontre a este cirquero llamado Barker y me dijo:
¡Rayos! Tiene razón, Sr. Barker. Pero tampoco es para que me grite ni me regañe, no se me ponga fiera. Por ocho pesos yo soy el dueño de usted ¿entendido?
Solo quiero que no me grites. Aunque eso me ha ayudado un poco. Es bueno tener a alguien que te grite así pa' que agarres la onda. Gracias por el buen consejo, Sr. Barker. Sería bueno que otros también lo escucharan.
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